miércoles, 15 de febrero de 2017

El presente sombrío de Guido Pella

Por estas fechas hace un año el tenista  Guido Pella alcanzaba un hito importante en su carrera. hacía final de un ATP 500 (Río)  y daba un salto importante que lo consolidaba en el grupo de élite del tenis. El año 2016     lo cerraría de manera notable siendo parte del equipo argentino que se consagró campeón de la Copa Davis.



Por variaciones que se dan en el calendario, coincidió con su participación en el Argentina Open (ATP 250) que le tocase defender los 300   puntos obtenidos en el ahora lejano torneo carioca. No es un buen momento para él , su presente tenístico está muy atado a lo que pueda suceder en lo anímico. El final del primer set en su debut en el ATP local  ante Albert Ramos Vinolas, un rival siempre complicado, pareció mostrarlo recuperado, pero de ahí en más la superación le dio paso a las dudas.

El problema de Pella no es su tenis, sino su confianza, esa parte que no se ve, pero que lo deja expuesto en cada punto, su mente.

Tal vez por eso no extrañó que no haya podido sostener las ventajas que consiguió en el Argentina Open frente al español, como tampoco la caída final por 6-7(8), 6-4 y 7-6(6), una derrota que lo hará retroceder cerca de 80 puestos en el ranking de ATP.

De la euforia desbordante por el título, a la realidad cotidiana del mameluco de trabajo para nuevamente volver a exponerse defendiendo los colores de su país, todo en un solo paso, sin tamices sin contención.

Guido Pella pasará de 80 del mundo al puesto 160 del escalafón. Y podrá irse más atrás en el ranking si no logra defender los 55 puntos de los Masters 1000 de Indian Wells y Miami. Torneos a los que asistirá gracias a que su MD cierra con semanas de anticipación. El bahiense también está inscrito en los dos torneos brasileños que restan de la gira sudamericana. Luego de los dos Masters 1000 del cemento norteamericano su realidad será otra.

Para la gira de arcilla europea el bahiense deberá volver a ponerse el overol y jugar torneos challenger. Sólo una mente firme y mucha voluntad puede provocar el regreso.

Guido Pella ya lo hizo una vez (2014), y volverá a intentarlo.

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