A sus 26 años y séptima jugadora del ranking mundial, Johanna Konta se ha convertido en la nueva heroína de Wimbledon, en un fenómeno a lo Andy Murray en
versión femenina. Si el escocés relevó a Fred Perry, el campeón eterno,
desde 1936, la jugadora nacida australiana aspira a un trofeo que no
gana una tenista local desde que lo hiciera Virginia Wade en 1977.
Konta ha revolucionado la ‘Catedral’, la Pista Central del All England Club, remontando el partido de cuartos ante la rumana Simona Halep, que con la derrota perdió la opción de ser número uno mundial, se lo ofreció directamente a la checa Karolina Pliskova
, que sustituirá a la alemana Angelique Kerber en el ranking WTA del lunes día 17 de julio.
Konta ha vencido 6-7 (2-7), 7-6 (7-5) y 6-4, y es la primera
británica en semifinales desde Virginia Wade, cómo no, en 1978. El
jueves se enfrentará a una experta en la materia, la estadounidense Venus Williams
, pentacampeona del torneo y que alcanzó su décima penúltima ronda
en esta cita de Grand Slam derrotando a la reina de Roland Garros, la
letona Jelena Ostapenko, por 6-3 y 7-5.
Cuarenta años después, la afición británica vuelve a soñar con una
campeona individual femenina, a la vez que empuja al número uno Andy
Murray en su defensa de la corona. Konta nació en Sidney, pero se
decidió por la nacionalidad británica en 2012.
En su formación pasó por la Academia Sánchez-Casal, en Barcelona, y por Gijón, junto al técnico Esteban Carril, con quien rompió la relación profesional en 2016, temporada en la que alcanzó las ‘semis’ del Open de Australia.
Mundo Deportivo
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