viernes, 5 de diciembre de 2014

Tipsarevic quiere dejar atrás momentos duros y reaparecerá en Chennai

BELGRADO -- Mientras los balances de temporada llenan las páginas finales de 2014, el recuento de Janko Tipsarevic aparece en blanco. Sin acción desde octubre de 2013, el serbio se pasó el año visitando consultorios médicos y posponiendo regresos. Después de dos operaciones en el pie, el retorno finalmente se haría efectivo en Chennai, en la apertura del calendario 2015.



El martirio del ex-N°8 del mundo comenzó en Australia 2013, y una lesión en el talón que literalmente lo sacó de la cancha. Tipsarevic había arrancado el año con siete victorias en fila (título, casualmente, en Chennai), pero de pronto se veía abandonando ante Nicolás Almagro en octavos de Melbourne.

Desde allí, un círculo autodestructivo: permanecer en competencia agrandaba el dolor, y la persistencia del problema repercutía en su rendimiento. El resultado: 12 derrotas en 16 partidos y salida del Top 10 después de un año y medio.

La situación cobró otro tenor cuando, entrado el cierre de temporada, volvió a dejar una cancha pasados apenas tres games en Valencia, en lo que entonces constituía su cuarta derrota consecutiva. Semanas después, se daría de baja de la final de la Copa Davis. Sin él, Serbia improvisó con Dusan Lajovic, Novak Djokovic extrañamente no jugó el dobles y la chance de festejar el título en casa se esfumó.

En 2014, se hicieron manifiestas las consecuencias del daño acumulado. El inicio de año repitió titulares por la negativa: baja de Chennai, baja de Australia y un ranking que se desplomaba hasta el puesto 69.

Se sucedían las consultas con distintos especialistas, las inyecciones, las terapias experimentales. Su talón izquierdo seguía luciendo así:

Finalmente, el diagnóstico condujo a una fibromatosis plantar, que derivó en la formación de un tumor benigno. Con ello, reprogramación de calendario: adiós a la vuelta proyectada en Dusseldorf, como antesala de Roland Garros. El WC que le tenían reservado siguió un curso peculiar: fue a manos de su "protegido", el también serbio Nikola Milojevic, de 19 años y relación alumno-maestro con Janko desde sus tiempos de junior. Por aquellos días, Milojevic estaba 581°. Un triunfo en primera ronda le permitió subir 100 escalones.

Tipsarevic, en tanto, permaneció en Alemania; pero cambió el clay de Dusseldorf por los hospitales de Frankfurt, y ocupó los últimos días de mayo en su primera excursión por el quirófano. Y si el énfasis está en que fue la primera, es que algo no resultó particularmente bien...

"Fue una operación complicada, porque había mucho tejido dañado. Cuando traté de volver a caminar, regresaron todos los dolores", explicaba el jugador a la prensa serbia.

Tipsarevic ya venía utilizando bota y muletas para no forzar la zona lastimada. Pero después de la primera cirugía, la precaución se tornó necesidad. Y cuando el dolor se hizo insoportable, el serbio solo encontró estabilidad valiéndose de una silla de ruedas.

"Con mi equipo hemos hecho todo lo que estuvo a nuestro alcance. Pero el problema con la fibromatosis es que, una vez tratada, puede seguir reapareciendo", contextualizaba. "Es muy difícil para un deportista no saber cuándo estará apto para competir".

En septiembre, volvió a Frankfurt. Segunda operación, segunda incertidumbre. Pero la sensación posterior era otra: "Esta vez realmente siento que todo va a funcionar bien". Apenas dado de alta, se probaba de nuevo en una cancha de tenis. A su manera:

"No puedo describir cuánto extraño el tenis. No es solo un trabajo para mí. Es un estilo de vida. Hoy no pienso en volver al Top 10 o algo parecido. Solo quiero estar de nuevo en una cancha y jugar sin dolor".

Desde aquel primer ensayo "en una pierna", Tipsarevic fue intensificando los entrenamientos, sin secuelas aparentes. Y pronto el retorno a la alta competencia dejó de ser un potencial.

"Lo único que deseo es verlo jugando de nuevo en la primera semana de la temporada", graficaba su amigo Novak Djokovic durante las Finales de Londres. "Ha sufrido 13 meses de desgaste mental, emocional. De no saber a qué doctor hacerle caso, qué opinión tomar como válida y cuál no. Fueron momentos muy duros".

A dos años del punto de partida de esta historia, Tipsarevic finalmente regresará al primer casillero, en Chennai. Sin ranking, sin certezas, pero con una premisa: "Después de todo lo que pasé este año, y del apoyo que recibí de mi familia, algo tengo claro. Cuando vuelva a una cancha, seré mucho más fuerte mentalmente".

ESPN

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