sábado, 7 de septiembre de 2019

Bianca Andreescu fue mas que Serena Williams y se queda con título del US Open

Bianca Andreescu, como Naomi Osaka hace un año, ha aprovechado el peso de la historia sobre Serena Williams para ganar su primer 'Grand Slam' en el US Open, en un feudo donde era la visitante y su rival ejercía de local. La canadiense, que cedió en la primera ronda de la previa en la última edición del Abierto, situada lejos del 'Top100', derrotó a la Williams por un concluyente 6-3 y 7-5, en 1 hora y 40 minutos. El lunes será la quinta raqueta mundial.



La final femenina del US Open era la más desigual en cuanto a edad de las protagonistas. Nunca había habido tanta diferencia. Serena y Andreescu están separadas por 18 años y 263 días. Cuando la estadounidense ganó el primero de sus 23 Grand Slam en septiembre de 1999, su rival no había nacido.

Serena, que había estrenado maternidad en 2017, regresó a la competición con el objetivo de batir el récord de grandes torneos ganados por parte de Margaret Court. La australiana se quedó en 24 y ella seguirá con 23.

La estadounidense quería que su hija Olympia la viera ganar, pero no lo ha conseguido de momento. Después de tres grandes finales perdidas, dos en Wimbledon y una en las pistas de Nueva York, sigue sigue sin sacarse esa losa de encima. Esa presión que le hizo perder los papeles hace un año en la final con Osaka volvió a aparecer ante Andreescu. Cabe recordar que en el único precedente entre ambas, en la lucha por la corona de Toronto hace 27 días, tuvo que retirarse a la conclusión del cuarto juego por molestias en la espalda. Dominaba la canadiense de origen rumano por 3-1 en la manga inicial.

Serena empezó muy nerviosa porque era consciente de lo que estaba en juego. Cometió dos dobles faltas en el primer asalto que le costaron el 'break' en contra. Andreescu se situó con un favorable 2-0. Había salido a pegar palos y a renunciar a los largos intercambios. Le anularon un saque directo por tocar la pelota en la red y tuvo la primera mirada matadora con la juez de silla. Esta vez no estaba Carlos Ramos.

La Williams se sacaba la presión a guantazos y gritando cuando tenía la ocasión. La canadiense llegaba al 3-1 sin ningún error no forzado por los nueve de su oponente. Meghan Markle, esposa del Príncipe Harry, hizo el viaje de Londres a Nueva York para apoyar a su amiga. Estaba sentada al lado de la madre Oracene Williams.

Andreescu, a lo suyo, tuvo cinco nuevas pelotas de rotura con 4-2. La derecha de la joven canadiense era imposible de contrarrestar. La heroína local salvó los muebles pero seguía por detrás en el marcador. Perdió el asalto inicial con la tercera doble falta y se mascaba la tragedia en la Arthur Ashe. La mayoría de los presentes habían pagado la entrada para ver ganar a Serena.

En la continuación, el guión no cambió. Bianca se situó con 5-1. Cada juego al servicio era un martirio para Serena. Entregó seis veces su saque, que es su mejor arma. Salvó la primera pelota de partido al resto con 5-1. Nadie esperaba la remontada pero en la pista estaba una gran campeona. Encadenó cuatro juegos. Andreescu amagaba con tirar la raqueta. El público se levantaba y empezaba a jugar la final. El ruido era ensordecedor. La tenista natural de Ontario cortó la sangría para asegurarse, como mínimo, la muerte súbita. Gritaba más fuerte que los casi 24.000 espectadores que iban en su contra. Una derecha ganadora le dio la gloria para convertirse en la primera jugadora de su país en reinar en uno de los grandes escenarios del deporte de la raqueta. Ahora falta saber si la derrotada cancela la temporada, como ya hizo en 2018, y centra sus objetivos en el próximo Open de Australia. Se le han escapado ya cuatro trenes y sin sumar un solo set.

Marca.com

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